¿Atraen los volcanes a demasiados turistas, ignorando los riesgos?
En Indonesia, los volcanes activos como el Merapi en Yogyakarta y el Agung en Bali son destinos turísticos importantes. Sin embargo, la comunicación sobre los riesgos volcánicos sigue siendo inadecuada para los visitantes. Los sistemas de alerta y las instrucciones de evacuación están diseñados para los habitantes locales, utilizando idiomas locales, símbolos culturales y canales comunitarios. Los turistas, a menudo extranjeros, no comprenden estos mensajes. Dependen entonces de los guías o de los anfitriones, que no siempre tienen acceso a información precisa o actualizada.
Los actores del turismo, aunque están en primera línea para la seguridad de los visitantes, rara vez están asociados a los planes oficiales de gestión de riesgos. Esta exclusión genera incertidumbre en caso de crisis. Por ejemplo, los gestores de pueblos turísticos o los hoteleros no siempre saben cuándo suspender las actividades o cómo informar a los clientes. Las señales tradicionales, como el kulkul en Bali, un tambor de madera utilizado para alertar a las poblaciones locales, son desconocidas para los turistas. Como resultado, los visitantes suelen ignorar los niveles de peligro y los procedimientos de emergencia.
El turismo comunitario, que se basa en la acogida por parte de los habitantes, agrava este problema. Las comunidades locales desempeñan un triple papel: reciben a los turistas, sufren los riesgos e informan de manera informal. Algunas dudan en comunicar claramente los peligros, por miedo a ahuyentar a los visitantes y perder ingresos. Sin embargo, las erupciones pasadas han demostrado que la falta de preparación puede ser costosa. En 2017, la erupción del Agung hizo caer el número de turistas en Bali, generando pérdidas estimadas en más de 700 millones de euros.
Para mejorar la situación, sería necesario integrar a los profesionales del turismo en los dispositivos oficiales de comunicación. Esto permitiría traducir las alertas técnicas en mensajes claros y accesibles, en varios idiomas. También sería útil capacitar a los guías y anfitriones en los protocolos de emergencia y crear materiales informativos adaptados a los turistas.
Las creencias locales y las prácticas culturales refuerzan la resiliencia de las poblaciones, pero estos activos no benefician a los visitantes. En el Merapi, los habitantes confían en los ancianos y en los líderes comunitarios para advertirles. En Bali, el kulkul moviliza rápidamente a los pueblos. Estos métodos, eficaces para los locales, dejan a los turistas sin puntos de referencia. Adaptar estas herramientas culturales a un público internacional podría llenar este vacío.
Los volcanes indonesios seguirán atrayendo a millones de visitantes en busca de aventura y paisajes espectaculares. Pero sin una mejor coordinación entre las autoridades, las comunidades y los actores del turismo, su seguridad seguirá siendo frágil. La clave reside en una comunicación más inclusiva, que tenga en cuenta las necesidades específicas de los turistas sin debilitar los sistemas existentes. Esto pasaría por ejercicios de evacuación regulares, señales multilingües y una colaboración reforzada entre todos los actores involucrados. Sin estos cambios, el desarrollo turístico en torno a los volcanes seguirá siendo una actividad de alto riesgo, tanto para los visitantes como para la economía local.
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DOI : https://doi.org/10.1186/s13617-026-00161-y
Titre : Volcanoes and tourism: developing sustainable mitigation through risk communication and stakeholder engagement in Indonesia
Revue : Journal of Applied Volcanology
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Adhianty Nurjanah; Jazaul Ikhsan; Erwin Rasyid